miércoles, 10 de marzo de 2010

Por la inflación los argentinos se refugian en el dólar y el consumo

Por la inflación que se vive hoy en la Argentina, los argentinos se están volcando cada vez más al dólar, como es tradición en este país, ante la suba de precios. en tanto los depósitos bancarios en pesos sufrieron un freno,, lo que en una economía con inflación cercana al 20%, significa una fuerte contracción en términos “reales”.



La gente juega con dos opciones: consumir bienes durables (adelanta compras postergadas, desde equipos tecnológicos, electrodomésticos, hasta automóviles) o intentan preservar su patrimonio en una moneda que perciban como refugio de valor (dólares).Esto genera una espiral difícil de controlar y que potencia la suba de precios, por la aceleración en la circulación del dinero.





Economistas como Ricardo López Murphy y Carlos Melconian vienen advirtiendo que el público dolarizará sus ahorros de una manera más fuerte que la observada hasta ahora, por percibir que la cotización del billete verde, tarde o temprano, deberá ser corregida. Más aun, consideran que el atraso cambiario tenderá a agravarse, no sólo por el hecho de que ahora se prevé una mayor brecha entre inflación y devaluación (a principios de año era de entre 5 y 8 puntos y ahora se estima superará con creces el 10%) sino porque, además, las tasas de interés para los depósitono son alicientes para los ahorristas.

Con un nivel promedio de 8% para los plazos fijos a 60 días, los inversores no sólo pierden (y por lejos) contra la inflación, sino ahora también contra el dólar.


En este momento, la expectativa de los economistas es que la tendencia a cambiar ahorro en pesos por consumo será menor a la registrada, por ejemplo, en 2007, cuando se batieron récords de ventas en varios rubros, como el de automóviles.

En cambio, se espera que ahora predomine una tendencia más defensiva, como lo es la de atesorar billete verde.




Este es un punto clave: una suba de precios de una magnitud tal como la actual potencia la actitud defensiva de los argentinos y esto se ve reflejado en el hecho de querer sacarse rápidamente los pesos de encima.


Además del repunte inflacionario, hay quienes consideran que la dolarización de los ahorros no es apenas una situación coyuntural sino que es producto de un desbalance fiscal que corre el riesgo de acentuarse con el pasar del tiempo.

Y, en ese contexto, las señales de que el Gobierno no está dispuesto a moderar el ritmo de crecimiento en el gasto público (que se prevé continuará creciendo por encima del nivel de recaudación impositiva) constituyen la clave del asunto.

Así, en la medida en que la cantidad de dinero que se inyecte en la economía no se corresponda con el nivel de consumo que el público quiera hacer, la dolarización parece ser una consecuencia inevitable.


Fuente:
Fernando Gutiérrez
© iProfesional.com

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