martes, 25 de marzo de 2008

una empresa sojera modelo

nota de tapa de la Revista FORTUNA-Nº 240 del 4 de enero de 2008
- extracto de la nota-
Manuel Santos Uribelarrea (h)
Productor de última generación

Considerado como el otro rey de la soja, este empresario agropecuario de 29 años maneja 121.000 hectáreas, cosecha 480.000 toneladas de granos y factura $ 260 millones.
Por Patricio Ballesteros Ledesma


.... El joven productor está exultante, sabe que la cotización de los futuros de la oleaginosa en Chicago están al precio más alto de los últimos 34 años, es decir, desde antes de su nacimiento.
.... funcionan las oficinas administrativas, el centro de capacitación, un auditorio y la mesa de directorio de MSU SA, cuyo CEO es este emprendedor agropecuario con 29 años recién cumplidos, quinta generación familiar en los agribusiness.

"Nuestro negocio no es ser dueños de los camiones, la sembradoras y las cosechadoras, sino brindar servicios como gerenciadores y operadores agrícolas, para lo que nos ocupamos en aplicar la tecnología necesaria y coordinar todo el negocio", aclara Uribelarrea. MSU hoy cuenta con 255 empleados y trabaja con una red de 111 empresas contratistas, con las que terceriza los servicios de siembra, cosecha, pulverización, auditoría y comercialización.

.... la ganadería no es su actividad principal: desde siempre la agricultura ocupó la mayor parte de sus energías y su producción.

.....MSU nació a mediados de los ‘90 como un proyecto paralelo e innovador al negocio tradicional de la familia Uribelarrea, involucrada en la producción agrícola y ganadera mayormente en campos propios desde 1860. Con la incorporación al staff de Manuel Santos (h), que ingresó a los 19 años con todo el apoyo y confianza de su padre, desarrollaron un nuevo concepto de expansión de las actividades agropecuarias y crearon una compañía independiente a partir del fuerte incremento de la producción sobre campos arrendados. La estrategia elegida rindió sus frutos y ‘Santito’ no defraudó: pasó de cultivar en 7.000 hectáreas agrícolas y gerenciar un rodeo de 6.500 cabezas de ganado en dos provincias en 1997 a las 121.500 hectáreas actuales en la Argentina, Uruguay, Paraguay, Brasil y 10.000 bovinos a ciclo completo (ver Gráfico). Esta campaña sembraron en 108 campos bajo gerenciamiento, que le permitirán cosechar 480.000 toneladas de granos, con una facturación estimada en $ 260 millones y ganancias por $ 45 millones.

Fortuna: ¿En qué fase se encuentra hoy MSU?

Uribelarrea: No es fácil el crecimiento de una compañía chica a una de mediana a grande. Hay un salto que es bastante difícil de resolver, pero lo estamos dando.

Fortuna: ¿Cuál es el principal desafío en esta etapa?

Uribelarrea: En el traspaso de un estilo de trabajo a otro hay cierta pérdida de eficiencia, tanto operativa como estratégica y de coordinación. Aunque tras el salto de modelo surge un proyecto con vida propia, independiente de las energías y el esfuerzo de una persona.

Fortuna: ¿Qué ofrece MSU en el mercado como diferencial?

Uribelarrea: Es una compañía con ciento por ciento de reinversión de utilidades y puro crecimiento. La idea es ser un operador referente en los agrobusiness de América latina. Tenemos un directorio profesional que este año sumará más integrantes, con un experto de la industria, otro del área universitaria y alguien de Finanzas.

Fortuna: ¿Cuáles son las fortalezas que tiene MSU?

Uribelarrea: Primero y principal, el portafolio de arrendamientos, pero también la descentralización, que permite armar equipos en todas las regiones productivas. En cada una hay un gerente de producción y varios responsables de áreas agrónomos, a quienes reportan otros tantos técnicos locales. Esta estructura es un factor diferencial de nuestra compañía, que se agrega a la eficiencia operativa del know-how propio que nos permitió pasar de cultivar 7.000 hectáreas a 120.000 en una década.

Fortuna: ¿Cómo sigue el crecimiento agrícola de la empresa?

Uribelarrea: En la próxima campaña vamos a sembrar arriba de 200.000 hectáreas, gracias a la estructura productiva que venimos armando.

VALOR AGREGADO. En la sede central de 1.850 metros cuadrados cubiertos, que construyeron en 2004 con una inversión de u$s 3,5 millones, ya están trabajando los obreros para levantar una segunda planta de oficinas. Cuando el crecimiento de una empresa de servicios es vertiginoso, las instalaciones corporativas rápidamente resultan chicas. "Hasta 2003/04, el boom de la compañía se dio en la estructura productiva. Pero por esos años se produjo la gran profesionalización de MSU y así fue necesario construir la sede corporativa para centralizar el back office”, recuerda el agroempresario.

Su empresa nació hace una década como un ambicioso proyecto personal y, tras su veloz expansión en forma horizontal, ya no puede dejar de crecer. Como el empresario no busca socios ni abrirse a la Bolsa, el camino obligado es reinvertir utilidades, diversificar negocios y ampliar sus horizontes. "Mis familiares y yo no sacamos un peso de MSU –asegura Uribelarrea–, absolutamente todas las ganancias se vuelcan nuevamente a la empresa como capital de trabajo. Todo se reinvierte. Y ahora evaluamos apostar a una transformación de las commodities". En eso está hoy Uribelarrea y su equipo de gestión, analizando opciones para debutar en la conversión de proteína vegetal a animal (granos en carne, como se dice). Esta agregación de valor a los granos es precisamente la que hacen en sus países los grandes importadores de las commodities argentinas, como Brasil y China. Y que, muy tímidamente pero cada vez más, están haciendo grandes productores agrícolas locales, con el caso paradigmático de la avícola Avex.

Por otro lado, durante el último año en MSU prepararon su estructura para desarrollar una nueva actividad en su portafolio: el servicio de management de negocios agropecuarios para inversores. Por estos días estudian la posibilidad de ampliar largamente sus fronteras, encarando la gestión de agrícola de miles de hectáreas en tierras ucranianas, contratados por un importante banco de Rusia.

"Sueño, y estoy convencido, con que la Argentina será el Japón de los alimentos", predice Manuel Santos Uribelarrea. Su visión del mercado y los desafíos por delante parece más la de un empresario maduro que la de un joven emprendedor, y quizás esa sea la clave del éxito de su gestión de negocios en estos años. "En la empresa estamos convencidos que el sector agropecuario y el país tienen un enorme potencial –analiza–. Por eso, tanto los empresarios como las instituciones que nos representan y el Gobierno, tenemos que trabajar tras un proyecto de mediano y largo plazo, porque estamos frente a una oportunidad que no podemos dejar pasar".

MODELOS. Para encarar cada campaña MSU tiene una sólida estructura organizacional y una aceitada logística. Asimismo, su team se encarga de seleccionar el momento óptimo de la siega y de la logística y comercialización de los granos producidos, de manera que lleguen en tiempo y forma para abastecer a las terminales portuarias de exportación. Como actividad secundaria, la empresa se dedica a la producción ganadera en el norte del país y al manejo de plantas de almacenaje y acondicionamiento de cereales y granos.

Fortuna: ¿Hay empresas a las que sigue como ejemplo?

Uribelarrea: Hay muchas empresas de capitales argentinos con más de medio siglo de trayectoria en el mercado que son verdaderos modelos, como Aceitera General Deheza y Arcor. En la cordobesa conozco a un socio de Luis Pagani, las instalaciones de Arroyito y a los parientes que manejan los negocios agropecuarios.

Fortuna: ¿Qué rescata del modelo empresario de esas dos firmas?

Uribelarrea: Más allá de los casos, me enorgullezco que en el país haya proyectos de argentinos que apostaron, crecieron y hoy siguen en el mercado. Todas esas grandes empresas no siempre lo fueron y en el pasado tuvieron que remar, pelear y luchar. No todo son laureles. Al igual que muchos otros emprendedores, menos conocidos o de otras industrias, creo que es gente que hoy necesita el país.

Fortuna: Pero también ocurre que muchos están vendiendo sus empresas.

Uribelarrea: Lamentablemente, es así. Pero es espectacular que empresarios como Pagani y Urquía, que podrían vender sus compañías y vivir de rentas, sigan apostando al país.


.... La verdad es que si no arrancaba el proyecto con mi padre cuando lo hicimos, hoy MSU sería una ilusión. Nosotros nos hicimos fuertes en los años malos, entre el ’98 y 2001.

Fortuna: ¿Cómo pasaron la época del 1 a 1?

Uribelarrea: Fue un momento muy duro, porque los pool de siembra que se habían formado en el boom que hubo a mediados de los 90, con el precio de los cereales durante dos años por las nubes, cuando se cayeron las cotizaciones desaparecieron. De los grandes players agrícolas, esos financistas que habían surgido de la nada y se quisieron meter en el negocio productivo, no quedó nadie. Esa fue nuestra oportunidad para crecer, cuando se retiraron los pool nosotros tuvimos tierras disponibles para ganar en escala.

RIESGO Y RENTA. Los riesgos climáticos son comunes a los productores de cualquier país del mundo, pero su administración es un factor clave para permanecer en el negocio agrícola. Sobre este punto, Manuel Santos explica su estrategia: "Tenemos un portafolio distribuido con mayor y menor variabilidad al producir en distintos lugares, con lo que minimizamos el riesgo del clima y tenemos un negocio más equilibrado. Además trabajamos con seguros de granizo y de sequía, para bajar aún más la variabilidad en las zonas más inestables". En cuanto a los riesgos del mercado, esos que la Argentina soporta dentro y fuera de sus fronteras, el CEO de MSU tiene una opinión formada: "Sobre todo por los precios internacionales, el sector vive una época de bonanza. Están entrando jugadores nuevos y el negocio se pone cada vez más competitivo. Pero la luz de alerta viene por el lado de que los costos se están disparando". En los últimos tres años el mercado vino para arriba, pero la incertidumbre surge cuando se piensa en la caída: "¿Qué pasa si en un año, con estos costos por las nubes, se nos cae un poco el mercado?", se pregunta Uribelarrea. Hace un silencio y reflexiona sobre el aumento del precio de los arrendamientos: "El rentista es el que hoy se está llevando la mayor parte de la ganancia del negocio –concluye–, mucho más que el que asume el riesgo de producir".
Patricio Ballesteros Ledesma




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