lunes, 28 de diciembre de 2015

Es suficiente la devaluación del peso?


Con el desarme del cepo y la supresión de las retenciones a las exportaciones de bienes industriales hay consenso generalizado de que la administración macrista tomó un camino correcto para darle nuevo impulso al “Made in Argentina”. 
Reglas de juego claras, eliminación de restricciones para importar, menor presión tributaria y un dólar más competitivo. 
Según los economistas: la ecuación mejoró, pero se está muy lejos del impacto que tuvieron otras devaluaciones, como la que se dio tras la salida de la crisis del 2001. 
Según un relevamiento de la Consultora Ledesma, el tipo de cambio real con respecto al dólar pasó de una relación de $0,97 (equiparable a los niveles del último tramo del 1 a 1) a una de $1,28 por billete verde. Es decir que la mejora cambiaria, descontando inflación, fue del 31%. 
Esta tasa de variación, que a primera vista luce holgada, se desdibuja si se considera que se ubica prácticamente en el mismo nivel que el registrado durante el primer trimestrede 2014, luego de que el entonces ministro de Economia, Axel Kicillof, le soltara un poco las riendas al billete verde. 
Además, pese a la devaluación, la relación peso-dólar en términos reales se sigue moviendo por debajo del promedio de los últimos trece años, que arroja una referencia de $1,52 por divisa. 
El siguiente cuadro permite observar cómo el impacto de la devaluación no recompuso la competitividad mucho más allá de la de 2014. 
Si el comparativo se traza con la canasta de monedas de los países con los que comercia la Argentina, la situación es calcada: el salto devaluatorio de hace unos días apenas alcanzó para mejorar la competitividad cambiaria.
“A nivel cambiario, las condiciones para exportar son mucho mejores que las que había hasta hace un par de semanas, pero seguimos estando muy por debajo del promediode la última década
Con respecto a la relación cambiaria con el mayor socio comercial, Brasil,: el debilitamiento del real que tuvo lugar durante los últimos días limó gran parte de la ganancia lograda tras la devaluación. 
La relación hoy es de $0,85 por cada real –descontando inflación-. Esto implica que, pese al salto del dólar propiciado por el macrismo, la competitividad con Brasiles un 50% más desventajosa que a fines de 2011, ubicándose además bastante por debajo del promedio de la última década-
“El efecto devaluatorio en el plano local se terminó diluyendo en gran medida porque el real brasileño se depreció mucho más frente al dólar”
Desde la consultora Economía & Regiones destacaron que, si se considera la mejora conjunta de la quita de retenciones y del salto del tipo de cambio, la competitividad de los productos agropecuarios experimentó una mejora promedio cercana al 60%.  Mejoró entonces el agro más que la industria.
Los más beneficiados pasaron a ser el girasol (con un salto de la competitividad precio del 100%), el trigo (+85%), y el maíz (+79%), mientras que la mejora en el caso de la soja se acercó al 50%.  
Paralelamente, la carne argentina pasó a ser cerca de un 60% más competitiva que antes de la devaluación. 
Frente a este cuadro, para los expertos es de esperar una marcada recuperación en la superficie implantada -luego de la última campaña en la que se redujo fuertemente el área sembrada-, especialmente en el caso del girasol y de los cereales. 
En el caso de la carne, si bien la exportación pasó a ser más rentable para los frigoríficos, hay que considerar que el ciclo del negocio requiere de tiempos más largos que para los cultivos.
Ell sinceramiento cambiario también "impactó positivamente sobre las economías regionales" de todo el país. 
Si a esto se le suma la quita de retenciones, entonces esto las dejó "con un amplio margen de competitividad precio". 
Entre los productos más beneficiados figuran algodóntabaco peras, con un salto cercano al 60%. También fue importante la mejora que experimentaron otros alimentos y bebidas como yerbamanínaranjas vinos, con una recuperación del 50%. 
Todas las miradas hoy se posan en Brasil no sólo por el debilitamiento del real frente al dólar. Este padece además una lapidaria visión sobre su economía, con una proyección de caída del PBI del 3,7% para este año.“Si Brasil sigue en recesión y no se recupera, entonces va a ser muy difícil esperar un salto o un crecimiento de nuestras exportaciones industriales". 
"Sólo si el país vecino se estabiliza habrá algo de espacio para que los envíos dejen de caer y se recuperen algunos sectores, pero esto ya pensando en la segunda parte de 2016”. 
Cabe destacar que las exportaciones de autos representan entre el 35% y el 40% de los envíos totales del sector industrial argentino.Brasil es el principal mercado, dado que adquiere 8 de cada 10 vehículos vendidos al exterior, además del 60% de las autopartes
El actual equilibrio económico de corto plazo es mejor que el que había en el contexto del cepo. Pero advierten que sigue sin ser sustentable de cara al mediano-largo plazo. Si bien se eliminaron una serie de restricciones, no se solucionó el problema de fondo. 
"Para lograr equilibrar las variables no se requiere de magia. Lo que hay que hacer escerrar el agujero fiscal y relevar al BCRA de su papel de fuente financiera del Tesoro Nacional", afirmó Caamaño Gómez. 
Por su parte, Coatz, de la UIA, advirtió que para que la competitividad de las empresas se consolide, también se deberán resolver otros temas como el acceso al financiamiento, especialmente en un contexto de suba de tasas.
"Los tipos de interés elevados son una herramienta para contener la inflación pero hay que evitar que esto afecte a las líneas de crédito para el sector productivo. Es necesario que haya financiamiento accesible para las Pymes y para cualquier empresa que quiera dar un salto exportador", agregó.
Tal como está planteado el panorama cambiario, el campo y algunas economías regionales se preparan para ser los "proveedores" de dólares que tanto necesita la economía.

Fuente: iprofesional

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