martes, 18 de diciembre de 2012

Presión fiscal argentina es la mayor de América Latina




Presión impositiva récord: ya es la mayor de América latina
Está a la par de los países europeos. Según un estudio privado, entre el año 2000 y 2012 la presión tributaria creció 63%. Obedece al aumento del tamaño del Estado y al crecimiento del gasto público.
Ya está a la par de Francia o Inglaterra.

La presión impositiva de 2012 llegará al récord de 37% del PBI, , de acuerdo al Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF).

 El IARAF también calcula cuántos días debe trabajar para poder pagar impuestos un empleado en relación de dependencia, con un salario promedio. Y este año fueron 171 días . Otro récord. Si se computa el impuesto inflacionario, la presión fiscal alcanza un exorbitante 39% del PBI, que es la forma de medir su impacto en la economía .

Entre el 2000 y 2012 la presión tributaria efectiva creció 63%.

El IARAF considera que el impuestazo a todos los niveles del Estado, nacional, provincial y municipal, está relacionado por el crecimiento del tamaño del propio Estado, que habría sido del 60% entre 2002 y 2011.

El gasto público de 2011 se calculó en 40% del PBI y 2012 cerraría en 42% del PBI , liderado por las millonarias erogaciones en subsidios.

“El principal factor de crecimiento del gasto público son las transferencias corrientes al sector privado que incluyen los subsidios a las empresas. Aumentaron al 3,6% del PBI y explican un 25% del crecimiento del tamaño del Estado”, enfatiza el informe. La conclusión es sencilla: la cada vez más elevada presión fiscal es la contracara del gasto público.

Esa presión está siendo impulsada principalmente por impuestos que presentan una alta dosis de distorsión sobre la economía.

En efecto, un 60% del incremento de la presión tributaria durante los últimos 12 años está explicado por impuestos que pesan sobre la producción como las retenciones y otros impuestos que gravan exportaciones, el Impuesto al Cheque y el Impuesto a los Ingresos Brutos. En ese listado también aparece el impuesto a los sellos.

“El esquema tributario argentino se ha desplazado en los últimos años hacia uno más distorsivo”, dice Nadín Argañaraz, del IARAF.

A modo de ejemplo, el impuesto a los Ingresos Brutos que cobran las provincias, pasó de representar un 56% de la recaudación en el 2000 a un 76% en el 2011.

“Esto cobra gran relevancia si se considera que se trata de uno de los impuestos más distorsivos dentro de la economía. A ello hay que adicionarle que el impuesto a los Sellos, también distorsivo, es el segundo más importante dentro de la recaudación provincial, con una participación del 9% en el 2011”, sostienen el IARAF.

Por cierto, el escenario provincial es de deterioro fiscal, agravado por la disminución en el giro de fondos por parte de la Casa Rosada.

De este modo, las dificultades para pagar sueldos están a la orden del día. Y los gobiernos provinciales echan mano a la suba de las alícuotas.

La inflación también se asimila a un impuesto. El centro de estudios Idesa explicó así el llamado impuesto inflacionario: “La gente recibe del Estado billetes por un valor nominal que se va deteriorando a lo largo del tiempo. Esa diferencia opera como un tributo que paga la gente y que es apropiado por quien detenta la facultad de emisión de los billetes, el Estado ”.

Con una presión tributaria de 37% este año, Argentina duplica la presión fiscal promedio de América latina, estimada en el 19,4% según la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (Cepal) y el Centro Interamericano de Administraciones Tributarias (CIAT).

Argentina se convirtió en el país de América Latina con mayor presión fiscal y el único de la región que ya superó el promedio de cargas impositivas de los países desarrollados (OCDE), estimado en un 33,8% de su PBI.

Fuente: Clarín

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