martes, 3 de noviembre de 2009

LA BODEGUITA DEL MEDIO EN LA HABANA


Recién llegadas a La Habana y esperando que terminemos el check in en el mítico Hotel Habana Libre, se encuentra una empleada de la agencia de turismo que contratamos para los traslados dentro de la isla. Ella nos ofrece varios paquetes turìsticos para realizar en la ciudad; entre ellos, una comida en la mundialmente famosa "La Bodeguita del Medio". Confiando en su palabra- nos dice que tenemos un importante descuento por comprar a través de ellos- y sobre todo por la falta de tiempo para recorrer la ciudad, contratamos la cena para esa misma noche en este lugar: entrada, plato principal, dos lìquidos y postre a 15 pesos convertibles, la moneda para uso del turista.
Dejamos de lado todas nuestras permanentes disquisiciones acerca del régimen político cubano y la aceptación o no por parte de los habitantes,y nos decidimos a descubrir el mundo de la bodeguita.
Llegamos en taxi al casco antiguo. La bodequita se encuentra en una callejuela muy angosta. Frente a ella se ve una de las tantísimas cámaras que hay en las ciudades y playas (aún no he podido indagar quienes las operaran, cómo funcionan, etc.). Un cartel rectangular con fondo amarillo y recuadrado en celeste, escrito con letras negras y alumbrado por un foco fluorescente, nos indica que es allì el luegar al que vamos. Si no fuera po este cartel y otros pintados en la pared izquierda creo que no nos hubiéramos dado cuenta de que hemos llegado. Su nombre se debe a que no se encuentra enclavada en una esquina como es costumbre de los bares, sino en "el medio de la cuadra2. Su frente es mìnimo. Se entra por una pequeña puerta a las ex habitaciones de una antigua casa, donde se encuentra las mesitas para los comensales. Si se va para la derecha, en cambio, se pasa a la zona de la barra, donde se encuentra la banda tocando temas típicos, todos hombres, excepto la cantante con llamativo color blanco de cabello. Inmediatamente responden a los pedidos musicales que les realizamos: como la mayorìa de la gente en Cuba, están muy pendiente de los turistas. es la posibilidad de incrementar el ingreso medio de los cubanos de 15 pesos convertibles al mes. Cada comensal mìnimamente les deja un peso.
En la parte de la barra, pequeña como toda la bodeguita, antiguamente funcionaba el expendio de bebidas del propietario de entonces, de apellido Martínez. Por la época en que comienza a forjarse lo que hoy es La Bodeguita del Medio, un grupo de habituès se comenzò a reunir en una habitaciòn trasera a charlar, mientras se tomaban unos tragos. Allì hay una pintura de Angel Martinez, y escritos encuadrados de personajes famosos que han pasado por aquì.
Como otros bares no solo en La Habana, sino también en otros lares, (tal el caso en Key West del "Sloppy Joe´s Bar" que tanto me delitara en 1995- el punto màs cercano a Cuba- solo 130 km.- ) a este lo ha inmortalizado Ernest Herminguay, quien decìa "Mi mojito en la bodeguita, mi daiquiri en La Floridita". La Floridita, otro bar- restaurant que ningùn turista puede dejar de conocer en La Habana.
Pasamos a la parte de atrás. La bodeguita tiene sus paredes pintadas de color celeste e íntegramente escritas por los visitantes. Obviamente no podemos dejar de cumplir con este ritual: nos olvidamos de llevar fibrón: Hechamos mano a una bic negra. Es muy difícil encontrar un milìmetro de pared vacía de escritura a menos que uno vaya muy alto en lugares casi inalcanzables: hay quienes se encaraman unos sobre otros para poder escribir en algùn espacio medianamente grande. Nadie quiere estar ajeno a esta famosa ceremonia.
Además los cuadros de personajes conocidos de todo el mundo en los màs diversos quehaceres cubren las paredes. En la última habitaciòn contra el alto techo se encuentra pegada, patas para arriba una silla igual a las que rodean las mesas. Uno de los mozos nos cuenta su historia, bohemia y fascinante, como todo el ambiente de este lugar. Nos cuenta otras cuantas historias, por ejemplo el significado de la pintura en amarillo con letras negras en la pared, que reza "cargue con su pesao".
Al poco tiempo de estar sentadas viene la ùnica mujer que trabaja en el lugar, aparte de la que canta, y nos ofrece una variedad de souvenirs del lugar. Durante todo el tiempo que no se encuentra ofreciendo su mercancìa, baila al compàs de la música- como todos los cubanos- lleva la música en su sangre.
Los platos son abundantes y de exquisita factura casera. Pedí un "picadillo a la habanera". Mis amigas: sendos "Pollos.. a la cacerola".
Se encuentran individualizadas las mesas que usaron Nat King Cole y Nicolás Guillén. Este último dedicó unos hermnosos versos a este lugar que finalizan diciendo: "Brindo porque la historia se repita
y porque lo que es ya la bodegona
nunca deje de ser La Bodeguita".
Los mozos, excepto la señora de los souvenirs y quien nos narró las hernmosas historias que transcurrieron en el lugar y luego se instaló a hablar con otros turistas en la barra, tienen un notable mal humor y aparentan ansiar que llegue la hora de cerrar. Somos de los ùltimos comensales que quedamos. Ante esto inciamos nuestra despedida de La Bodeguita del Medio, la que quedarà para siempre en nuestra memoria.

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