miércoles, 28 de enero de 2009

Impresiones de Cuba a 50 años de la revolución

Estuve en Cuba poco antes de que se cumplan 50 años de la revolución. Fuimos cuatro amigas. Queríamos ver cómo está hoy Cuba.

La gente se muestra ávida por hablar con los extranjeros, pues es su única ventana al mundo, pero también es indudable que están muy temerosos. Tienen miedo y se les nota.
Queríamos charlar con la mayor cantidad de gente posible y saber de primera mano cómo viven ellos esta experiencia que es única en el mundo.

Comenzamos en Varadero, que es una burbuja dentro de la isla: solo turismo. Son muy afortunados los cubanos que trabajan en la industria delturismo, pues reciben propinas en euros, incluso, muchos tratan de entablar una amistad con los turistas para que les envíen aquellas cosas que escasean en su país o a las que no tienen acceso, pero dicen que pocas veces le llegan los envíos...y no porque los turistas una vez en casa no se los manden.
Los hombre mienten al mostrarse todos enamorados: intentan conseguir una mujer que los saque de esa vida. Son famosas las españolas por ir a buscar maridos a Cuba, de hecho hubo un par de casos resonantes dentro de la "farándula" hispana al respecto.
Las mujeres también mienten: el objetivo siempre es el mismo: o que la saquen del país, o que le den algún dinero importante para cubri alguna de sus necesidades más acuciantes.
De todos modos, son muy correctos gentiles, y cultos, sobre todo quienes están relacionados con el turismo: mozos, personal de seguridad, artesanos, quienes juntan la silletas en la playa: Todos, o casi todos son profesionales: ingenieros, licenciados en esto o en aquello. Debe ser frustrante tener tanta formación y trabajar por ejemplo de maletero.
Antes de hablar, el cubano se fija muy bien no ser alcanzado por las cámaras, que están en todas partes, incluso en la playa, en las calles de la ciudad, paran de hablar si tocas tu celular: temen ser grabados.

La gente mayor idolatra al Che, opinan que si él viviera, ellos no estarían así de mal. Ya no esperan nada de la vida, Y a la pregunta de si existe la posibilidad de que el pueblo se levante, contestan que ninguna, que el pueblo está totalmente adormecido, desde chico se les inculca que ese es el único modo de vida posible. Se los vá adoctrinando en las escuelas. Hay una apatía generalizada.
Pero pululan en las calles y rutas los carteles alardeando sobre la revolución, Fidel, Raúl Castro.
La impresión es que la imagen del Che es usada para fines políticos y comerciales.

Todos cobran 15 dólares al mes independientemente del trabajo que hagan y los estudios que tengan, pero en pesos nacionales, en cambio la moneda para el turista es otra: pesos convertibles.Esta dualidad resulta muy dolorosa para el cubano pues le pagan en una moneda con la que nada pueden comprar. En todos los lugares hay dos ventanillas: una para quienes pagan en pesos convertibles y otra para quienes lo hacen en moneda nacional.
Desde la caída de URSS que los ayudaba, todo se ha venido muy a menos, sobre todo la economía; las raciones son escasas: tienen una libreta donde se anota lo que se va consumiendo en el mes; hasta el alquiler de ropa le resulta caro (por otro lado está prohibido), pero el mercado negro existe en todos los rubros.

Obviamente todo es del estado, es muy difícil entender que una persona se hace su casa y es del estado, pero es así. Por ejempo si se comete una infracción severa, es estado puede quedarse con su casa.
Llama la atención que justo frente a los Ministerios los autos estacionados son modernos, en su mayoría.

La gente vive hacinada, dá escalofría en La Habana mirar para el interior de lo que otrora han sido bellisímas mansiones y ver cómo las han ido subdividiendo y cuánto gente las habita, en pésimas condiciones de vida. Muchas correr riesgo de derrumbe y de hecho estos ocurren con cierta asiduidad.
La decadencia económica ha llevado a un sector de la población a la decadencia moral: tienen muchos artilugios para "estafar" al turista- esto se ve en La Habana, sobre todo. Antes de viajar memoricé la mayoría de los engaños que había leído por internet, y les recomendé a mis compañeras de viaje estar muy atentas: hete aquí que a la que agarraron a pocos metros de la primera vez que salía del hotel, fué justamente a mí. Qué momento pasamos!. Para consuelo: en el avión venía un chico chileno que fué a ver a un amigo y lo desvalijaron: le cambiaron los dólares por pesos nacionales, y encima, de tres días que estuvo en Cuba, dos pasó en la polícía con los trámites de la denuncia.
Charlamos bastante con un señor de poco más de 60 años, parecía mayor y ya solo dejaba pasar los días- que se formó en la URSS y nos contaba desde anécdotas de la época de la conquista española hasta items de la actualidad. Por momentos se callaba y nos hacía seña que no sigamos hablando ya que había gente vigilándolo. Me pareció una fantasía en su momento. Luego ví por C5N una entrevista a la bloggista Yoani L. quien contó cosas similares, y no sólo ella, también la doctora argentina a a la que no dejan venir a nuestro país.

Para contrarrestar mi visión de Cuba contaré que yendo del aeropuerto José Martí a Varadero en bus conocimos al cónsul mexicano en Guatemala, profesor de Ciencias Políticas en la facultad, cultísimo. Asérrimo defensor del sistema cubano: contaba que cuando sus alumnos les manifiestan que en Cuba se violan derechos humanos, les hace enumerar cúales: son alrededor de 6 o 7. El les dá la siguiente devolución: "en los demás países latinoamericanos se violan todos". El sostiene que en Cuba no hay "pobreza extrema" como se puede ver en México y en tantos países latinoamericanos, sí son miserables: hay miseria. Bajó antes que nosotros. Se hospedaba en un cinco estrellas.
Casualidad: con mi hermana lo encontramos unos cuantos días después en el Capitolio de La Habana: mantenía su postura (en la Habana también se alojaba en el mejor hotel ubicado en la mejor zona).
A él nadie lo engañó: claro, el mismo decía que su look era muy parecido al de los cubanos, pasaba por uno más. Tampoco había recorrido centímetro a centímetro cada rincón de la ciudad, hablando con su gente.
Quizá haya algo de razón en las dos posturas.

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