domingo, 28 de diciembre de 2008

Impresiones de Lisboa

Llegamos a Lisboa en a fines de agosto de 1985. La primera impresión fué la imagen de las casas trepando las colinas. Una postal para toda la vida. Es que Lisboa, al igual que Madrid, Roma y otras tantas ciudades importantes fué originalmente construída sobre 7 colinas. La recorre el río Tajo, Tello en portugués.
En el el centro de la ciudad hay un "elevador" de hierro forjado ques es utilizado para subir a las calles más altas de la ciudad. Se dice que fué construído por el mismo ingeniero que realizó la Torre Eiffel en París. El elevador es pago, pero de no usarse, se suben las calles en caracol, es cansador y hay que dedicarle bastante tiempo. Un conocido que visitó recientemente Portugal me ha dicho que el elevador ya no tiene salida al barrio alto y solo se usa como un mirador más de los muchos que tiene Lisboa.
Desde la cima de la colina se divisa el castillo de Saint George. En Portugal hay numerosos palacios y castillos, signo de épocas de oro ya idas. Casi no pueden mantenerse actualmente, la "divina decadencia", como la llaman algunos.
Digno de verse, pero con mucha precaución y solo de día es el Barrio de Alfama, muy típico. Las calles allí son hiperangostas. Está alumbrado, como casi toda Lisboa con faroles adheridos a las paredes, la mayoría de color anananjados. La gente allí habita apiñada, Las casas por dentro se ven limpias y prolijas. Es común ver caminar por sus calles mujeres cargando sus bultos sobre las cabezas.
Al vivir hacinados tienden las ropas en los balcones.
Otro lugar de la capital de Lisboa que no se debe dejar de visitar es la Torre de Belén construída en el río. No se sabe muy bien donde termina el río y comienza el mar.
El Convento de los Jerónimos es imponente de noche por su iluminación, frente a él construyeron una fuente de aguas lanzantes que los lugareños dicen son las más lindas del mundo. En la Iglesia no hay que perder de vista los elefantes de mármol que represetan el descubrimiento de la India por Vasco de Gama, quien yace en ela misma en una tumba.
La ciudad económica no coincide con el casco antiguo. Por otro lado también hay una Lisboa moderna al norte de la Plaza de la Restauración. Un lugar emblemático es la Plaza del Comercio.
Nos llama la atención que en Portugal, no solo en los Castillos, sino también en los canteros de las avenidas vemos pavos reales, cisnes, gansos, flamencos.
Una anécdota: una noche no conseguimos hotel en Lisboa, y con mi espíritu aventurero que se va desarmando en medio de la aventura, sugerí a mi esposo dormir en la Plaza del Comercio en el auto alquilado, siguiendo en la búsqueda de hotel al día siguiente: no pegué un ojo en toda la noche por miedo a que nos vengan a decir que estábamos cometiendo una infracción.

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